


Declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO, y situada al abrigo del Cabo Matxitxako y la isla de Izaro, es una de las zonas con mayor diversidad paisajística y ecológica del País Vasco. Mundaka y Bermeo son privilegiados miradores que permiten admirar la espectacular unión de lo dulce y lo salado. La reserva es también lugar de reposo e invernada para muchas especies de aves migratorias raras para la Península Ibérica, como el águila pescadora o la espátula, y en ella se pueden observar también superficies de limos y carrizal, conformando un hábitat de extraordinario valor ecológico y natural. En el margen derecho de la desembocadura, merece la pena la visita al Bosque Pintado de Oma, de Agustín Ibarrola.